Multitudinaria fue la marcha en Ushuaia convocada por el sector universitario y acompañados por un amplio espectro de la comunidad fueguina. Una marcha que se sumó a las realizadas en todo el país y que muestra que, en el marco del juego democrático hay aspectos ligados al campo emocional y de prestigio de los argentinos, que son intocables, como es la educación pública tal como la hemos venido construyendo a lo largo de nuestra historia.

En la tarde de ayer los fueguinos cantaban:

“Llamen al Gorila de Milei… Para que vea… Que este pueblo no cambia de idea… Pelea y pelea por la educación”.

A lo largo del recorrido, desde la sede de la UNTDF en Ushuaia hasta el monumento a Malvinas, tambores, carteles, banderas y megáfonos expresaron, con la potencia que sólo tiene un pueblo unido, el hartazgo que, estos pocos meses produjo las políticas de de ajuste y disciplinamiento la administración Milei.

A voz en cuello los manifestantes cantaban que: “la Uni no se vende… la Uni se defiende…”; “Universidad de los trabajadores… al que no le gusta… se jode, se jode…” y el tradicional canto de las marchas: “El pueblo unido jamás será vencido”.

La manifestación, desde el monumento a Malvinas retornó a la sede de la UNTDF en donde los organizadores realizaron un acto de cierre leyendo el documento que fue consensuado entre el Frente Sindical de Universidades Nacionales; la Federación Universitaria Argentina (FUA) y el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN).

Los voceros del documento fueron Javier Varela, del gremio docente (ADU); Joaquín Picón de SEDUM;  Camila Cándino del gremio de los No Docentes; Azul Zarate de la Agrupación La Tercera; Luciano Martinez del Centro de Estudiantes y Adriana Rapposi del gremio Docente (AFUDI).

 

Documento Completo:

LA UNIVERSIDAD PÚBLICA: Base de las Democracia y el desarrollo Social.

La democracia social pública Argentina atraviesa un período crítico como consecuencia de las políticas implementadas por el gobierno nacional. Agradecemos las manifestaciones de la sociedad en apoyo al sistema universitario público y convocamos a la ciudadanía a trabajar para sostener las universidades abiertas haciendo docencia, investigación y extensión. Las universidades públicas son uno de los motores de la democracia, la producción y los lazos sociales.

Nuestras universidades han sufrido un fuerte ajuste en términos reales en los denominados gastos de funcionamiento: la partida que mes a mes el Poder Ejecutivo envía las universidades para que puedan funcionar (mantener edificios realizar obras sostener programas de becas residencias y comedores incentivar el desarrollo científico financiero hospitales laboratorios y proyectos de investigación pagar servicios básicos alquileres seguros y la protección de las sedes). Llegamos a marzo de 2024, con un presupuesto de gastos a valores de septiembre de 2022. El incremento del 70%  adicional de estas partidas, dispuestos para el mes de marzo y aún no ha abonado, más el reciente anuncio, en el marco de esta convocatoria, de un 70% adicional, constituyen un aliciente a una insuficiente en tanto la inflación fue de un 300% en el mismo periodo de tiempo. Además las obras del Programa Nacional de Infraestructura Universitaria, que habilitaban la posibilidad de desarrollar infraestructura incorporando obras que, por su envergadura es imposible afrontar con propio presupuesto, se encuentran paralizadas y no hay certeza ni información respecto de su continuidad.

Cabe destacar que más del 90% de lo que el Estado invierte en la educación superior se destina al pago de salarios de quienes trabajan quienes trabajamos como docentes y no docentes de las universidades.

En estos últimos meses el salario de las trabajadoras y los trabajadores ha perdido 50% respecto a la inflación. Este deterioro salarial se hermana con el del resto de los sectores del mundo del trabajo. Ello lleva a retomar consignas de hace más de 20 años: ¡Ningún trabajador o trabajadora de las universidades nacionales por debajo de la línea de pobreza!

Reivindicamos los convenios colectivos sectoriales – docentes y no docentes – y el espacio paritario nacional con participación plena del Gobierno nacional, quien hasta ahora malversa su participación, imponiendo aumentos paupérrimos de manera unilateral. De esta manera, se cancela de hecho la negociación colectiva, pilar del diálogo social y uno de los principios y derechos fundamentales del trabajo reconocidos por la Organización Internacional del Trabajo. Exigimos paritarias libres, sin techos, para garantizar salarios acordes a la situación inflacionaria y que permitan recuperar con urgencia lo que se ha perdido. Sin salarios dignos de docentes y no docentes la Universidad pública es inviable. También, es indispensable que se mejore de manera urgente la situación de las jubiladas y los jubilados que atraviesan otro periodo de pérdida salarial, y que se restituya inmediatamente el Fondo Nacional de Incentivo Docente para toda la docencia inicial, primaria, media, terciaria y preuniversitaria. Rechazamos la política de ajuste y disciplina miento. La comunidad universitaria se organiza, resiste y se solidariza con todos los sectores que hoy atraviesan una situación similar o peor por afrontar despidos masivos. La educación es un derecho humano fundamental porque se impone sobre el ingrato azar de la desigualdad. Defender esta concepción de la educación es de vital importancia y, más aún, en una Universidad de Argentina en que sus estudiantes se enfrentan al aumento generalizado de precios que impactan sobre salarios, servicios, alquiler y transporte, poniéndose en jaque el acceso, la permanencia y el egreso. Las y los estudiantes trabajan y cuidan a sus familias. En este contexto, las políticas de becas son fundamentales para democratizar. Sin embargo, su recorte es alarmante: tanto así que el retraso respecto de la inflación que sufren las Becas Progresar y Manuel Belgrano se le suman recortes en términos de montos, requisitos y periodo de inscripción. Estas decisiones del Gobierno nacional hacen que el desagüe sobre las herramientas conquistadas sea prácticamente total. Hoy las universidades carecen de presupuesto suficiente para sostener becas propias. Se necesitan presupuestos y políticas de bienestar estudiantil para estudiar. Ante esto, asumimos la tarea de defender inclaudicablemente el acceso a la educación de las grandes mayorías.

No queremos que nos arrebaten nuestros sueños: nuestro futuro no les pertenece. Somos orgullosos hijos e hijas de la Universidad Argentina; somos la Universidad pública, gratuita e irrestricta en el ingreso, de excelencia, con libertad y equidad. Somos la universidad para el gran pueblo argentino. Por eso, lucharemos en una irrenunciable resistencia democrática y pacífica, por la educación que queremos, por El País que anhelamos.

Por otra parte los sectores científico-tecnológicos y de investigación nacionales atraviesan uno de los momentos más críticos de su historia. A través de las universidades y centros de investigación distribuidos federalmente, la Argentina se ha caracterizado por ser una referencia de ciencia y tecnología en el mundo entero, dotando de desarrollo de punta y profesionales de excelencia del sector público y privado, Nuestras científicas y científicos son desprestigiados respecto de la calidad de sus trabajos, cuestionados respecto del valor de la ciencia y de la tecnología tienen para el desarrollo nacional y privados del reconocimiento que poseen sus arduas labores, muchas veces la dedicación exclusiva. La ciencia y la tecnología forman parte de la Universidad pública ya que la investigación es uno de sus pilares. Muchas investigadoras e investigadores no llegan a fin de mes y carecen de información cierta sobre la posibilidad de continuar con sus proyectos por los recortes en el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, así como en institutos dependientes de las universidades. La ciencia y tecnología son aspectos sustanciales para la producción de soberanía, desarrollo y progreso. “Un país que no invierte en ciencia renuncia a su soberanía”.

El desfinanciamiento de la Universidad del sistema científico va en desmedro de los declamados objetivos de lograr el crecimiento económico. Es un retroceso para la economía del país que puede tener en las exportaciones basadas en la economía del conocimiento un sustento significativo. Gracias a su sistema universitario y científico, Argentina es el primer país de América latina en investigación y desarrollo de la investigación. En este país se fabricó uno de los diez reactores de energía más importantes del mundo. Entre 2018 y 2022 la producción de software generó 19.500 millones de dólares. Más de 100 nuevas empresas en biotecnología han puesto al país, también, en el primer puesto de América Latina. Gracias a la investigación aeroespacial en la Universidad pública Argentina, es uno de los diez países que tienen capacidad para diseñar y producir satélites.

Defendemos el acceso a la educación superior pública como un derecho. creemos en la capacidad igualadora de la educación pública y gratuita, en el poder transformador de la Universidad como formidable herramienta de la movilidad social ascendente y el aporte diferencial y sustantivo que la producción científica hace en la sociedad del conocimiento. Todos los problemas que tenemos se resuelven con más educación y Universidad pública, con más inversión en ciencia y tecnología. Queremos que nuestras instituciones sean el dispositivo que le permitan a la Argentina desandar las desigualdades estructurales y emprender la senda del desarrollo y la soberanía.

La educación nos salva y nos hace libres convocamos a la sociedad Argentina a defenderla.

 

La movida en defensa de la educación pública fue acompañada por un amplio arco de la sociedad fueguina, gremios, sectores partidarios y asociaciones civiles, todos salieron a la calle para gritarle ¡NO! A Milei.

 

PRODUCCIÓN: La Mirada.


Si te gustó compartilo    

¡Comentá! ¡Escribinos!