Durante dos fines de semanas se desarrolló el Festival de Artes Escénicas de Ushuaia “Turba”, en su segunda edición.
La primera edición de “Turba” fue en el año 2021, y en este año 2023, gracias al apoyo de IBERESCENA, el Instituto Nacional del Teatro, la Municipalidad de
Ushuaia, el INFUETUR, el Banco de la Provincia de TDF, y la embajada de España en Argentina, entre otros, el acceso al festival fue libre y gratuito.
El Festival dio inició el viernes 1 de diciembre En la Sala Niní Marshall de la Casa de la Cultura con “Los Ahogados”, una obra de Córdoba, basada en un cuento de María Teresa Andruetto, interpretada por el Teatro de Ilusiones Animadas, con la
actuación de Santiago San Paulo, y la dirección de Carlos Piñero. Una Obra que cuenta de una pareja que escapa de la persecución política y se refugia en una casa abandonada en la costa atlántica y cuyo trasfondo, de toda esta historia, son los vuelos de la muerte. El dispositivo escénico, enmarcado en el teatro de objetos, carga el relato sutil de Andrueto sobre la desaparición forzada de personas, con imágenes
siniestras y brumosas realizadas con una precisión y calidad interpretativa que conmovió al público fueguino.
El cierre fue el domingo 10 en el Teatro del Hain y estuvo a cargo de Carolina Silveira y Javier Rey de Uruguay, quienes brindaron “Normal” una experiencia escénica en donde una fanática de Samuel Beckett y un fanático de Fito Páez se encuentran en un
lugar que, mas allá de los ensayos, no han podido determinar.
La obra, montada desde una investigación a la que llaman Danza ciega, la que es un campo de exploración performativa, en la que desarrollan una serie de prácticas en el cruce de diferentes marcos experienciales y conceptuales, de algún modo escapa a lo “Normal” de una obra de teatro, a las definiciones sociales en donde “lo bueno es
normal y lo malo es extraño”.
El Festival brindó un espacio de encuentro entre un público ávido de historias con obras de otras partes del país y del mundo que pasaron compartiendo sus trabajos, sus búsquedas sus procesos, y sus mundos internos.
Cabe señalar que, entre el inicio y el final, el festival se encargó de algún modo, de
turbar la escena local desde lo poético, lo político, lo experimental y lo lúdico.
Los locales, “Dame más luz o ciégame” de Ushuaia y “Propiedad privada” de Río Grande pudieron dialogar con las obras que vinieron y con un público que tal vez nunca los habían visto en sus propuestas independientes. “Dame más luz o ciégame” montada sobre un texto de Alicia Lazzaroni, con la dirección de Eduardo Bonafede, pone en escena a Maximiliano Speranza, quien grita en un espacio vacío la
desesperación del encierro en el presidio y las ansias de libertad.
En “Propiedad privada” vemos que la fragilidad del falso primer mundo, es la forma y contenido de lo que acontece, en donde sus intérpretes, Paz Nantes e Iván Pajak, se resisten, se seducen, se repelen, dando una vida caótica a un juego como salvataje de su crisis.
La experiencia de ver a «una mujer etérea» en escena sucedió con “Una maquinación de lo insensato”, la obra de Alicia Reig Jover de España. A través de su cuerpo, la actriz-bailarina sumerge al público en la vulnerabilidad de lo humano ante los misterios de la vida. Lo enfrenta al desafío de no entender. Culpa, perdón, fe, arrepentimiento y conciencia humana habitan un cuerpo que anhela comprensión.
Un cuerpo que se rinde y rendido, se transforma, se empodera y abre su mirada al instante, al ahora.
Lo áspero y difícil de digerir fue “Turba” en donde Iride Mokert fue una topadora, una máquina en escena. Con la dirección de Alejandra Flechner y la autoría de Laura Sbdar, sobre una idea de Iride, “Turba” sacude al espectador con el tema de la
trata y la violencia de género, pero aparece, por esa potencia actoral de Iiride, la belleza en medio de tanta oscuridad y tragedia.
Por otro lado cuatro mujeres: Alina Marinelli, Margarita Molfino, Bárbara Hang, Mariana Montepagano y 45 piedras invadieron el foyer de la Casa de la Cultura
planteando “La Gravedad del encuentro”, una obra en donde cuerpos, piedras, suelo, roces, golpes y polvo se encuentran en prácticas de asociación y colaboración que permiten suspender aquello que creemos estable, y entre vínculos marcados por la erosión, el sedimento y la continua transformación, construir un modo en común basado en el cuidado. Las protagonistas enfocadas en su práctica van creando formas, imágenes que en sí
mismas no buscan crear sentido, pero la teatralidad de lo que acontece connota en el público multiples significados. Al cierre del espectáculo las actrices compartieron con los espectadores una charla en donde revelaron parte de su profunda investigación sobre las relaciones entre los seres humanos y no humanos y sobre las prácticas de cuidado, preguntándose sobre nuestra relación con el mundo.
“Turba” no fue sólo las obras, fue mucho más que eso, por las charlas, las capacitaciones por el encuentro, porque fue “un refugio de la ficción” y permitió que habitemos un lugar de belleza donde “lo efímero es suficiente”.
Paula Zucchello, Macarena Higueras, Victoria Keriluk y Yamina Leiva generaron las condiciones para que se produzca una bella conversación entre artistas y público, ellas fueron las encargadas de producir “Turba” Festival de Artes Escénicas de Ushuaia, Un Festival necesario e innovador.
FUENTE: Turba Festival de Artes Escénicas de Ushuaia.
PRODUCCIÓN: La Mirada.




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