Desde la cátedra de Prácticas Profesionalizantes de 1° año  del CENT Nº 11, “Ciudad de Ushuaia”, a cargo de la Profesora Gabriela González, en la carrera de Gestión Cultural, se generó un encuentro con integrantes de “Sonrisas Congeladas”, una Fundación que realiza intervenciones artísticas en el Hospital Regional Ushuaia.

“El objetivo de este encuentro fue conocer la relación entre Salud y Cultura, y cómo es el vínculo entre las prácticas artísticas y el ámbito hospitalario” explicaron desde la organización.

Este año, esta Fundación de Payasos de Hospital cumple 10 años de actividad.

Cristela Ragusa; Andrés Tissot; Carla Bisignani; Ramiro Domínguez; Alejandro Poudes y Gonzalo Montiel dejaron sus payasos en casa y llegaron al CENT Nº11 para contar cómo han sido estos 10 años que se juntaron para acompañar desde el juego, la música y el arte del Clown a todas las personas que habitan temporalmente el espacio del Hospital Regional Ushuaia.

Cada uno de los artista se presentó, contó sobre su experiencia y su punto de vista, brindando explicaciones que aportaron claridad sobre su labor.

Explicaron que: “Hay un montón de requisitos para ser payasos de hospital”, ya que han trabajado arduamente, junto a la Fundación “Hagamos Sonreír” de Río Grande,  para que se promulgue la ley Nº: 1.207 que rige la actividad de los payasos hospitalarios y establece como autoridad de aplicación de esta ley al Ministerio de Salud, que determina los requisitos y condiciones  para ser Payaso de Hospital.

“Trabajamos integrados… no somos Doctores que hacemos de payasos, ni Payasos que somos doctores”.

La figura jurídica de “Fundación” les permite tener una personería jurídica ya que: “se requiere un pase…un registro. Somos parte del ámbito del Sistema de Salud de la Provincia como voluntarios”.

A lo largo del encuentro buscaron explicar la necesidad de profesionalizar la actividad de payaso hospitalario ya que: “hay una ética laboral de fondo… un cuidado del espacio… hay que preguntarse el por qué entrás y cómo entrás al hospital.”

Sobre la aplicación de la Ley señalaron que: “lo difícil fue la reglamentación… sin reglamentación no es posible aplicar la ley”.

La reglamentación permite fiscalizar que los artistas que ingresan cuenten con recursos expresivos adaptados al ámbito hospitalario, que cumplan con las normas de bioseguridad, ética y estética propias de la disciplina dedicada a la animación y estimulación emocional a través de la risa, que estén capacitados psicológica y emocionalmente. Para tal fin, quienes deseen realizar esta labor, deben ingresar por un periodo de tiempo a las agrupaciones preexistentes: “Sonrisas congeladas” en Ushuaia y “Hagamos Sonreír” de Río Grande.

El grupo remarcó que: “el payaso viene a humanizar la experiencia en el hospital”, como los pacientes están en un estado de vulnerabilidad muy grande: “uno debe entender la necesidad para poder aportar algo e irse”…“en la sala el protagonista es el paciente”

Otro trabajo que se suma al que ya hacen, es pedagógico, y consiste en aportar ciertos encuadres para que se pueda elaborar  “el concepto de payaso de hospital… tenemos que explicar cuáles son nuestras limitaciones… y cómo intervenimos  artísticamente en un evento”, la búsqueda del grupo no es entretener al público en cualquier ámbito o en cualquier campaña de bien público: “el arte lo llevamos adentro y nos paramos en el ámbito de la salud pública”.

Desde el primer momento “el objetivo era solidario”… “Habilitar un espacio de juego con los pacientes”“hay un triunfo…  algo queda cuando nos vamos… el juego los salva”.

La pandemia les aportó la oportunidad de conocerse a través de videollamadas y de comenzar a capacitarse en diferentes técnicas, no sólo artísticas sino principalmente en criterios ligados a la bioseguridad y en modos de intervención en espacios hospitalarios.

Sobre la dinámica grupal expresaron que: “no siempre estamos de acuerdo y de ese conflicto salen cosas muy buenas… todo el tiempo reconstruimos… cambiamos el pensamiento”.

“Sonrisas congeladas” trabaja hace 10 años, no tienen sueldo, su trabajo es Ad honorem, “sostener lo solidario es difícil ,la gente rota continuamente… funcionamos por las donaciones”.

“La frustración es parte de nuestro trabajo”, parte del aprendizaje, trabajan de a dos o tres, tienen una metodología que respeta una rutina que le llaman “Pasar sala” como hacen los médicos – quien está, cómo se llama, por qué está en el hospital -. Ellos tocan a la puerta, piden permiso, nunca preguntan ¿cómo estás? “es la NO pregunta”, y hay días que sólo basta una mirada para acariciar un alma.

El encuentro con los artistas le brindó a los futuros Gestores Culturales herramientas que le aportan conciencia sobre el trabajo que se debe realizar en el territorio.

Para mayor información sobre los payasos de hospital se puede consultar sus redes sociales:

Facebook: Fundación Sonrisas Congeladas – Payasos de Hospital

Instagram: sonrisascongeladas

FUENTE: CENT Nº 11 “ Ciudad de Ushuaia”

PRODUCCIÓN: La Mirada.


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