La “Persistencia de lo imposible” es una puesta en valor de técnicas fotográficas del siglo XIX. Esta obra de Fernanda Rivera Luque inaugura este viernes 1 de julio a las 19:00 en la Antigua Casa Beban de la ciudad de Ushuaia. La misma quedará abierta de lunes a viernes de 10:00 a 18:00 hasta el 15 de julio.
“Es una obra vieja, que se tendría que haber presentado al público en el año 2019” cuenta la autora de la muestra.
Este trabajo es el resultado de una beca otorgada por el Centro Federal de las Culturas del Ministerio de Cultura de la Nación. El objetivo de estas becas es la promoción, realización y difusión, un acompañamiento económico para artistas del interior del país. Fernanda participó a través de un proyecto y fue la única seleccionada en la edición 2019 y explica que: “son técnicas del famoso año cero de la fotografía… son anteriores a la emulsión en papel fotográfico, anterior a la película. Técnicas utilizadas cuando los artesanos buscaban la figuración en piezas artesanales como los camafeos y utilizaban pigmentos naturales, ácidos, clorofilas o reacciones artesanales en lo que fueron los primeros pasos en los laboratorios convencionales fotográficos”.
Sobre el origen del trabajo Fernanda señala que lo empieza por necesidad, porque ese trabajo la relajaba: “y me conectaba con una cosa más amigable frente al enojo que yo tuve durante muchos años con el paso del tiempo. El tiempo me estaba dando momentos muy chotos, el envejecimiento con demencia senil de mi madre, el fallecimiento de mi amigo de toda la vida, el envejecimiento de mi perra que también muere y cosas que me iban afectando fuertemente, que tienen que ver con lo institucional con respecto a mi mamá. Entonces antes de empezar a tomar psiquiatría ante los ataques de pánico, recurro a lo que hacían los alquimistas en el siglo XVIII, que era poner sobre la mesa las herramientas disponibles de los recursos que ellos creían para transmutar”.
En ese difícil proceso Fernanda comienza a leer sobre los alquimistas, se encuentra con Delacroix, uno de los alquimistas franceses, uno de los que vaticinó la creación de la fotografía, se entusiasma con esas lecturas “y me doy cuenta, y veo que hay cosas que yo podía usar que tienen que ver mi saber, con la fotografía y con las plantas. Yo soy fanática de las plantas. Y empiezo a hacer algo para que el tiempo no esté dándome cosas tan feas… y una de las cosas que, nosotros los mortales, no podemos hacer, es detener el tiempo, así que me puse a hacer estas acciones”.
La obra contiene diferentes técnicas antiguas como la clorofila, donde extrae el PH de la planta, para poder usarla como emulsión
fotosensible, la Antotipia, que es una técnica de tratamiento con tintes naturales, la Cianotipia, que son los primeros pasos para llevar la imagen a los medios de imprenta en el siglo XIX, y las famosas quimigramas o rayogramas.
Sobre las técnicas aplicadas Fernanda destaca que en la clorofila: “lo que hice fue tratar directamente a la planta, no extraje la clorofila, sino que intervine con imágenes la propia hoja. La expuse a la luz, esta técnica en otras regiones tienen un proceso de exposición como máximo de una semana, yo hice exposiciones de meses. Hay hojas que tardaron tres meses, otras cuatro meses, y así iba produciendo”. “La Antotipia, que es una técnica de tratamiento con tintes naturales, por lo general es más conocida por las hilanderas que trabajan con tintes naturales para teñir sus telas y sus lanas. Yo lo extraía con mortero, con el mismo acto, a través de la misma operación pero lo llevaba al papel de acuarela que es el papel de soporte que utilicé para toda la obra”. Sobre la Cianotípia Destaca que “esa es una técnica más agresiva porque se trabaja con dos ácidos que en su mezcla son fotosensibles” y sobre las famosas quimigramas o rayogramas, señala que: “tal vez en el año 20, se hacían como pasos de búsquedas aleatorias en los resultados que utilizaban los surealistas en Francia. Es hacer en el laboratorio convencional con papel fotográfico todo lo que no se debe hacer: prender la luz, usar al revés los procesos de revelado y fijado, manchar la hoja, llevar cosas del hogar como aceites, mantecas, alcohol, dentífrico”.
“y ahí jugué… empecé a jugar en esa instancia de laboratorio y romper estructuras. Como son procesos que no tienen fijado permanente, como lo tiene la hidroquinona que le ofrece al papel fotográfico, con el tiempo se van”.
El Centro Federal de las Culturas, como toda institución del Estado Nacional, pide a los becarios rendir o devolver la beca a través de transferencias de los saberes a la comunidad, Fernanda eligió el Museo Eduardo Minnicelli en la comunidad de Río Gallegos que alberga un festival sobre fotografía analógica y además a la comunidad de Ushuaia. Debía comenzar la muestra en abril del 2020: “mudamos la obra en el verano , exponíamos el 20 de abril y el 16 marzo se declara la pandemia. La Obra quedó en Gallegos y volvió a mi hace seis meses recién. Nunca se exhibió, nunca se sacó a la luz. Eso es muy loco porque las cosas se acaban y se cierran para dar lugar a algo nuevo y esta obra quedó ahí latente de la misma manera que quedaba latente la imagen en la hoja o en el propio negativo hasta ser revelada. Ahí hay algo medio simbólico que me gustó”.
Al desmontar y desembalar la obra muchas imágenes se habían perdido: “en esa pérdida de las imágenes quedaron trazos, porque yo bordé también. Había intervenciones en bordado, porque en el propio proceso, por ejemplo, las zonas medias de la imagen se perdían, entonces bordé el papel, hice unos talleres de bordado con Elsa Zaparart y empecé a bordar estas láminas que era un mambo, porque no es lo mismo bordar tela que papel. Una vez que haces el agujero con algo hay que llenarlo y de alguna manera llenás ese vacío”.
“Y como para completar el trabajo para que tenga una coherencia la mecánica media neurótica de ponerme a hacer para que la cabeza calme un poco y sané, empecé a sanar” destaca Fernanda y más allá de las técnicas sobre la temática de la muestra dijo que: “voy a tratar todo esto sobre algo que realmente merece siempre ser resguardado y siempre puedes ser sanado que tiene que ver con el genocidio indígena. Lo que hice fue tomar rostros de libros, escanear rostros de libros que hablaban de indígenas asesinados en la campaña del desierto. Abordé sobre estos rostros del dolor, estas almas interrumpidas y colonizadas por Roca… Eso… se llama Persistencia de lo Imposible porque justamente el tratamiento tiene que ver con persistir sobre esa imposibilidad de lo perpetuo en una imagen. Existe lo efímero y existe lo perpetuo, entonces insisto, soy media terca y sigo insistiendo, porque creo que la persistencia es una palabra positiva y también acontece a todo lo que estamos viviendo hoy por hoy… Todo eso”.
Cabe reiterar que la muestra inaugura este viernes 1 de julio a las 19:00 en la Antigua Casa Beban de la ciudad de Ushuaia. La misma quedará abierta de lunes a viernes de 10:00 a 18:00 hasta el 15 de julio.
FUENTE: Fernanda Rivera Luque/Prensa Municipalidad de Ushuaia.
PRODUCCIÓN: La Mirada.




¡Comentá! ¡Escribinos!
Debes estar conectado para dejar un comentario.