Accesibilidad cultural: comunicación e interpretación teatral en lengua de señas

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El Teatro Nacional Cervantes implementó Escena Visual Accesible, una propuesta innovadora de accesibilidad a la ficción teatral, en la que los intérpretes no se limitan a comunicar en Lengua de Señas Argentina (LSA), sino que además interpretan a los personajes que aparecen en la obra.

El video del Cervantes online muestra una obra de teatro. La pantalla está divida en dos o en tres. En una parte, la obra de teatro; arriba o a los costados, actores señantes interpretan a los personajes de la obra. Lo que sucede es Escena Visual Accesible, un recurso de accesibilidad cultural que ofrece el Teatro Nacional Cervantes (TNC) y que por primera vez se implementa en Argentina.

Pero ¿qué es la Escena visual accesible? Se trata de un conjunto de actores y actrices señantes, oyentes y sordos, que encarnan una nueva propuesta de accesibilidad a la ficción teatral en Lengua de Señas Argentina (LSA). Los actores y actrices señantes no sólo se comunican en lengua de señas, sino que además interpretan a los personajes que aparecen en la obra. Así, recuperan la esencia del teatro: que no tiene únicamente que ver con comunicar una determinada información sino, por ejemplo, con emocionarse por lo que siente un personaje.

En este video del Cervantes Educación, Gabriela Bianco explica qué es Escena Visual Accesible en LSA.

La Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad es un tratado de derechos humanos aprobado por la Asamblea General de Naciones Unidas (ONU) en 2006 para promover, proteger y asegurar los derechos de las personas con discapacidad a participar en toda la vida de la sociedad, sin discriminación de ningún tipo. Argentina la aprobó en 2008 a través de la ley 26.378, por lo tanto está vigente en nuestro país. El artículo 30 de la Convención se refiere específicamente a la participación en la vida cultural, las actividades recreativas y el esparcimiento: “Los Estados Partes reconocen el derecho de las personas con discapacidad a participar, en igualdad de condiciones con las demás, en la vida cultural y adoptarán todas las medidas pertinentes para asegurar que las personas con discapacidad tengan acceso a material cultural en formatos accesibles”, es decir, que puedan disfrutar de una obra de teatro, por ejemplo. Dicho así suena muy bien, pero abstracto. ¿Cuáles podrían ser esas medidas?

Una de las ellas es el programa TNC Accesible que se empezó a gestar en 2018 como parte del Área de Gestión de Públicos del Teatro Cervantes, cuya misión es, por un lado, fidelizar al público que ya tiene en su menú de opciones el hábito de ir al teatro (para que continúe asistiendo) y, por otro, “construir nuevos públicos”: invitar e incitar a que asistan a quienes no están habituados a ir a al teatro. “Entre estos, podemos pensar a los públicos de instituciones educativas, pero también a comunidades y personas con discapacidad. Personas que, por diferentes motivos, su acceso fue vedado o no fue incorporado”, cuenta la coordinadora del Área de Gestión de Públicos, Sonia Jaroslavsky, quien también es la coordinadora del programa TNC Accesible, junto con Brenda Carlini.

Acrices señantes en la obra Camarín 19.

Las acciones de inclusión son fundamentales ya que el 10,2 por ciento de la población argentina tiene algún tipo de discapacidad, según el Estudio Nacional sobre el Perfil de las Personas con Discapacidad realizado en 2018 por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). En detalle: entre la población con sola una dificultad (59%), se observa que la más prevalente es la dificultad motora (25,2%), seguida por la dificultad visual (13,7%), la auditiva (11%) y la mental-cognitiva (7,5%).

Para poder sumar a esta población, desde el TNC empezaron por preguntarse qué medidas tomar. Jaroslavsky cuenta que lo primero que hicieron fue realizar capacitaciones –junto con la Dirección Nacional de Innovación Cultural– para todas las personas en vínculo con los espectadores: personal de sala, prensa y gestión de públicos. “Las hicimos para entender cómo vincularnos y cuáles eran las necesidades de estos nuevos espectadores que se acercaban”, detalla Jaroslavsky.

La coordinadora del Área de Gestión de Públicos, Sonia Jaroslavsky. Foto: Mauricio Cáceres.

Luego se empezó a hacer el trabajo en las funciones. Se seleccionaron algunos espectáculos de la programación en los que se hacía una audiodescripción introductoria –antes de empezar la función, una voz narraba cómo era la escenografía, el vestuario, el clima, entro otros datos estéticos y espaciales–, una visita táctil que se hacía una hora antes de la función –una visita guiada por el escenario, donde las personas con discapacidad visual podían tocar el vestuario, la utilería y hablar con integrantes del elenco y la producción–. “Después se incorporó el QR y el punteado en relieve del QR en todos los programas de mano, con los audios grabados por los actores y actrices de las obras. Y por otro lado, se incorporó a intérpretes en LSA, y así se pudo plasmar, en lo que fue antes de la pandemia, todo un programa continuo, durante todo el año, y se fue empezando a trabajar con los públicos también de niñes, con la obra El hombre que perdió su sombra”, explica.

Sin embargo, luego irrumpió la pandemia y cambió muchas cosas. Obligó a pensar en aspectos que antes no se habían pensado. Gran parte de lo presencial se trasladó a lo virtual. En función de eso fue que debieron replantearse la pregunta: ¿Cómo incorporar a esos públicos que no estaban incluidos? ¿Qué falta? ¿Qué no tenemos y podríamos implementar? Y así surgió la Escena Visual Accesible, que lleva la lengua de señas en el ámbito teatral a otro nivel.

Acriz señante en la obra El presente de Eduardo.

“La pandemia nos invitó a ponernos creativxs”, cuenta la directora del proyecto Escena Visual Accesible, Gabriela Bianco, quien es actriz y directora teatral CODA (hija oyente de personas sordas o Child Of Deaf Adult, por sus siglas en inglés), quien dice que esta es la primera experiencia de este tipo en nuestro país. “Había que aprovechar y encontrar un canal de expresión para una importante decisión política vinculada al hecho de que el teatro debe ser para todes. El hecho de que fuera teatro, y ya grabado y editado, nos puso en medida de lo que podíamos hacer: afianzar el rol de actor y actriz señante, que con recursos propios de la actuación porque son actores en LSA (toma de rol, vestuario, utilería) pudiese ser también un mediador cultural entre la dramaturgia original, la visión de la dirección y el abordaje de actrices y actores, creando una nueva dramaturgia visual y espacial”, dice Bianco.

La directora del proyecto también explica que los antecedentes en la Argentina y en otros países están vinculados a la intervención de la escena en vivo, en general con intérpretes pero que tienen otro rol, no asociado directamente a la ficción como en este caso.

Debido a las restricciones de la pandemia, los ensayos con las actrices y el actor señantes se hicieron por Zoom. “Trabajamos primero la textualidad con la poeta Karo Torre que es CODA como yo, que viene de las letras y la enseñanza de español a extranjeros. Luego transferimos esta primera versión en ensayo con el elenco de cada obra. Después, durante el trabajo, esa versión va siendo mejorada. En caso de las actrices y actores sordxs, hay una instancia de apropiación del texto, un trabajo de comprensión con esa segunda lengua que es el español”, explica y comenta que muchas veces, al ser también actores, los señantes aportan perspectiva, profundidad: “Iluminan el texto”.

La directora del proyecto Escena Visual Accesible, Gabriela Bianco, actriz y directora teatral CODA.

Desde el inicio del proyecto ya se filmaron y estrenaron en el canal de YouTube Cervantes Online diez versiones en LSA de obras seleccionadas del ciclo “Nuestro Teatro”, un concurso lanzado al inicio de la pandemia para impulsar la actividad teatral, que tenía como objetivo poner en escena obras para ser registradas en soporte audiovisual.

Jaroslavsky agrega que ésta no fue una medida aislada y dice que para la segunda parte del año, van a trabajar en un laboratorio de actores señantes, a cargo de Bianco y Torre. “Es el primero que se hace en un teatro nacional para formar a estas actrices y actores en lengua de señas para la escena. Por otro lado, estamos realizando encuentros sincrónicos virtuales para escuelas de todo el país para alumnes oyentes y alumnes sordes y alumnes ciegos o de baja visión para dialogar con nuestro equipo de educación, con cuadernos pedagógicos también, con los artistas de cada una de las obras que se filmaron para nuestro teatro”.

En tanto que en junio, el TNC y Formar Cultura –programa perteneciente a la Dirección Nacional de Formación Cultural– realizaron el Primer Seminario de Accesibilidad y Artes Escénicas. Se propuso como un espacio de reflexión sobre diversos contenidos y estrategias, en materia de públicos y accesibilidad cultural; y se compartió la experiencia del programa TNC Accesible. Había cupo para 50 personas pero se anotaron 600. “Hay mucho interés en todo el país en pensar y en incorporar la accesibilidad en las artes escénicas y en espacios culturales. Hay muchas personas de teatros municipales, de centros culturales, que quieren incorporar esta mirada inclusiva”, cuenta Jaroslavsky.

“El proyecto del TNC Accesible tiene que ver con garantizar derechos y trabajar para una ciudadanía cultural plena de todos y todas y todes les habitantes de Argentina”, resume Jaroslavsky.

Actrices señantes durante la filmación de la interpretación en LSA de la obra Esto no es una emergencia.

FUENTE: Teatro Nacional Cervantes.


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