Mientras se aproxima una nueva edición de Claves Escénicas, la anterior deja una huella que merece ser revisitada. El Volumen II del ciclo 2025 consolidó un modelo de formación que ofrece herramientas reales para los hacedores teatrales de Argentina y España. A lo largo de los encuentros —organizados por el Instituto Nacional del Teatro y el Centro Cultural de España en Buenos Aires (CCEBA)—, los participantes ampliaron sus conocimientos y se llevaron perspectivas, métodos y recursos concretos para aplicar en sus proyectos y en sus carreras.
Se trató de una edición que cumplió su propósito central: potenciar al sector teatral argentino y español desde adentro. Los números hablan por sí solos. Claves Escénicas 2025 | Volumen II cerró con más de 600 personas inscritas y participantes seleccionados de todas las provincias del país: 218 de la región centro, 112 del Centro Litoral, 81 del NOA, 67 del NEA, 61 de Nuevo Cuyo y 49 de la Patagonia, además de participantes de España. En total, se brindaron 32 horas de capacitación distribuidas en 16 jornadas; fueron cinco seminarios y una clase magistral, con seis docentes de primer nivel.
El cruce de perspectivas entre profesionales de geografías tan diversas fue uno de los valores más destacados de la edición: el ciclo demostró que es posible impulsar una formación artística de excelencia y fortalecer los lazos de la comunidad escénica. A continuación, un breve repaso por lo que fueron los encuentros.
Nuevas dramaturgias: escribir desde adentro
Diego Oria, autor y director teatral, abrió el ciclo con un seminario sobre nuevas dramaturgias sin tiempo y sin espacio. Su propuesta fue clara y desafiante: la escritura teatral no empieza en las ideas sino en las emociones. A lo largo de tres jornadas desarrolló tres modelos de escritura —emocional, arbitraria y de manual— y propuso ejercicios para que los participantes encontraran en su propia historia el germen de una obra. «Para escribir tenés que enamorarte de tus errores», dijo Oria, sintetizando una filosofía que cruzó todo el seminario: la imperfección como punto de partida, la arbitrariedad como recurso dramático, la vida personal como materia prima.
Accesibilidad: el reto de abrir el teatro a todas las personas
La gestora cultural española Inés Enciso llegó al tema desde un lugar íntimo: la experiencia de criar a un hijo con discapacidad cerebral la llevó a preguntarse qué pasaría si él quisiera ser actor o simplemente ir a ver una obra. De esa pregunta nació una carrera y una especialización. En el seminario de accesibilidad en las artes escénicas, Enciso desmontó los prejuicios más comunes en torno a la discapacidad —el capacitismo, la infantilización, el miedo— y ofreció estrategias concretas para construir espacios culturales más inclusivos. Su conclusión fue tan simple como urgente: no se puede hacer nada para las personas con discapacidad sin las personas con discapacidad como parte del proceso.
Pitch y storytelling: cómo hacer que un proyecto salga al mundo
Nadia Rivero tomó una pregunta que todo hacedor teatral enfrenta en algún momento: ¿Cómo presento mi proyecto al mundo? y la convirtió en un mapa de herramientas. En su charla sobre pitch y storytelling, explicó que un pitch no es un resumen sino un anzuelo: su función no es informar sino capturar. A través de dos ejes —la construcción narrativa desde la emoción y el desglose de producción— los participantes aprendieron a identificar lo singular de sus proyectos, a estructurar su historia y a presentarse con confianza ante productores y gestores. El foco estuvo puesto en la honestidad, la asertividad y la capacidad de sostener el relato incluso cuando el interlocutor propone cambios.
Arte sonoro: cuando el silencio también es una decisión
El compositor y artista sonoro Nicolás Varchausky amplió la noción de lo que el sonido puede hacer en una obra teatral. Más allá de la musicalización, explicó que el arte sonoro construye espacialidad, aporta a la dramaturgia y puede incluso transformar la actuación. En su trabajo con el director Rafael Spregelburd, por ejemplo, realizó la composición sonora en vivo en cada función, con dispositivos que iban desde transformadores electromagnéticos hasta una máquina de escribir. Su invitación fue clara: salir del automatismo, pensar el sonido en sentido amplio y hacerse siempre la pregunta esencial: ¿hace falta que haya música? y expresó que a veces la respuesta es el silencio.
Vestuario: habitar el drama para diseñar
Uriel Cistaro, creador escénico y diseñador de vestuario con trayectoria en teatro, cine y televisión, propuso correrse de la idea del vestuario como complemento. En su seminario planteó que el vestuario es una narrativa visual, una creación sensorial y emotiva que puede ser el universo fundante de un personaje. Invitó a los participantes a buscar imágenes antes que materiales, a pensar en texturas, temporalidades y emociones antes que en representaciones. Su eje «diseñar también es habitar el drama» resumió una forma de entender el diseño escénico como práctica poética que expande y enriquece la dramaturgia.
Mediación cultural: instituciones que abren conversaciones
La gestora cultural Cristina Alonso fue parte del cierre del ciclo con una clase magistral que partió de una pregunta incómoda: ¿Por qué en el siglo XXI los espacios culturales siguen funcionando con la misma lógica del siglo XV? y propuso cuatro ejes para repensar la mediación: trabajar en conjunto, transformar al espectador en practicante, entender al artista como investigador y activar programas que generen conversaciones. Su propuesta fue que las obras sean un punto de partida y no un producto final: espacios donde las personas no solo vean sino que habiten, practiquen y sean atravesadas.
Claves Escénicas 2025 | Volumen II fue, en definitiva, una apuesta por la formación para potenciar a la comunidad.
La nueva edición del ciclo, Claves Escénicas 2026 | Volumen I abre la inscripción próximamente y se abordarán temáticas innovadoras para un escena teatral en constante movimiento.
FUENTE: Prensa Instituto Nacional del Teatro




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