El Centro Cultural Esther Fadul se transformó durante dos días en el epicentro de una travesía histórica y sensorial. La segunda edición del Festival Celta del Fin del Mundo fue un éxito y un testimonio vibrante de cómo la organización vecinal puede fortalecer la identidad cultural de la sociedad fueguina.
Con entrada libre y gratuita, el evento invitó a las familias a sumergirse en las raíces de las ocho naciones celtas: Bretaña francesa, Galicia, Asturias, el País Vasco, Irlanda, Escocia, el País de Gales e Italia. A través de stands gastronómicos, artesanías y
curiosidades, los asistentes pudieron conocer la historia de estos pueblos nómades que, antes de conformar los estados modernos, habitaron el corazón de Europa y las islas británicas.
El corazón del evento: el esfuerzo de los vecinos
Lo que hace verdaderamente especial a este festival es su carácter autogestivo. Detrás de cada estand y de cada coreografía, hubo un trabajo amateur de vecinos y vecinas de Ushuaia que invirtieron tiempo, ahorros y mucha pasión para brindar un
espectáculo de alta calidad.
Este esfuerzo desinteresado fue coordinado por el Círculo Pancelta del Fin del Mundo, liderado por Natalia Escobar y Pablo Hernández. La organización destacó la importancia de estos espacios para la consolidación comunitaria, permitiendo
que la cultura sea un punto de encuentro y pertenencia en nuestra ciudad.
Música, danza y desfiles de época
El despliegue artístico fue uno de los puntos altos de las jornadas:
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Desfile Medieval: El Círculo Pancelta presentó un desfile de banderas, como apertura del evento, que transportó al público a otra época.
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Música en Vivo: Este año, la nación de Escocia contó con el lujo de tener a Willy Cabrera, gaitero de la Asociación Sudamericana de Gaitas de Buenos Aires, quien conmovió a los presentes con el sonido ancestral de su instrumento. -
Danza y Canciones: El escenario vibró con coreografías tradicionales y el grupo musical Emblema Dúo que recorrió los
diferentes ritmos celtas antiguos y modernos.
Un puente hacia el futuro
El éxito de esta segunda edición no habría sido posible sin la colaboración logística de la Municipalidad de Ushuaia, que facilitó las instalaciones del Esther Fadul para que la comunidad pudiera disfrutar con comodidad.
Más allá de la música y la comida, este festival demuestra que en Tierra del Fuego existe una necesidad —y un gran talento— para generar eventos que celebren la diversidad y el respeto por las raíces. El 2º Festival Celta ya no es solo una fecha en el calendario, sino un pilar de la cultura local que promete seguir creciendo gracias al empuje de sus protagonistas: los vecinos.
FUENTE: Circulo Pancelta del Fin del Mundo.






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