Seguramente hoy, al salir a la calle, encender la radio o revisar portales, habrá notado un movimiento especial. Muchas personas se saludan y se ven flores en las esquinas de los supermercados. Pero, más allá de los regalos, el 8 de marzo tiene un significado muy profundo que nos toca a todos, especialmente a quienes han visto pasar las décadas y saben cuánto ha cambiado el mundo.

¿Por qué hoy y no otro día?

Este día no se eligió al azar. Hace muchos años, nuestras madres y abuelas vivieron en una época donde las mujeres no tenían los mismos derechos que los hombres. No podían votar, no podían manejar su propio dinero y, en las fábricas, trabajaban muchísimas horas por una paga muy pequeña.

El 8 de marzo nació como un homenaje a grupos de mujeres valientes que, cansadas de estas injusticias, salieron a las calles a decir: «Nosotras también valemos». Ellas lucharon por cosas que hoy nos parecen normales, como tener una jornada de trabajo justa o el derecho a elegir a nuestros gobernantes.

 Lo planteado parece naíf ante la realidad nacional y las acciones de un gobierno nacional que va en contra de todo derecho igualitario, pero vale la lucha y el recordar con entusiasmo.

Una herencia para nuestras nietas

A veces se piensa que este día es solo para las jóvenes, que le ponen garra a la lucha feninista en todas sus expresiones, pero la realidad es que es un puente entre generaciones.

  • Agradecimiento: Es el momento de honrar a las mujeres que, con su esfuerzo silencioso en el hogar o en el trabajo, abrieron camino.

  • Igualdad: La lucha sigue siendo para que las infancias crezcan en un mundo donde se las respete, donde puedan estudiar lo que quieran y vivir sin miedo.

  • Respeto: No se trata de estar «en contra» de los hombres, sino de caminar a la par, con los mismos derechos y el mismo trato digno.

«El 8 de marzo es, en resumen, un día para decir ‘gracias’ a las que estuvieron antes y ‘aquí estamos’ para las que vienen después.»

Así que,  recuerde que estamos celebrando la libertad. Es un día para charlar en familia, contar historias de esas mujeres que fueron pioneras y recordar que la dignidad no tiene edad.

Al final del día, lo más valioso que podemos heredar un mundo un poquito más justo para todos.

PRODUCCIÓN: La Mirada.


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