“Una noche única, con un público super cálido”, comentó Kika Mousse en sus redes sociales. Totalmente agradecida a Patagonia Compassion por su misión en Kenia, sintiéndose acompañada: “por un gran equipo: Toly, Pierrick, Rusjan, Noah, Dani Piñero, Santi Markin, Gisel y Carolina”.

Onírico Sur fue ese lugar intimo que, colmado por un público entusiasmado ante la propuesta de Kika, permitió desplegar una charla amena, agradable, matizada con canciones simples que buscaban transmitir la alegría y satisfacción de un trabajo comunitario desarrollado allá, al otro lado del mar.

Kenia, tal vez nos suena exótico, nos suena a campeones olímpicos, a muchas cosas ligadas a desigualdades, a injusticias sociales, a la falta de Derechos Humanos, pero Kika subió al escenario a contar lo conmovedor de  un pequeño gesto, ir y compartir el trabajo, participar de una charla en el secundario, hablar de educación e higiene sexual… pequeños gestos que se graban como gigantes en el corazón.  La tarea diaria, el canto, la danza, enfermarse de apendicitis, a cuatro días de haber llegado a Kenia… y recibir el maternaje necesario de aquellas mujeres que la hicieron sentir segura, cuidada y en su casa.

Proyectar fotos, videos, explicar una danza, intentar cantar con el público en suajili, cada uno de estos recursos hicieron de este encuentro de relatos y canciones, un instante en donde el juicio a la realidad inmediata quedó suspendido, para dar lugar a la poesía a través de la música y a esa palabra tan difícil de asimilar, comprender y llevarla a la acción que es el amor.

“Gracias al Creador del Universo por la música… y a la familia que nos banca” declaró Kika Mouse, en una noche en donde cada canción, las propias y ajenas, llegaron para acariciar el alma.

FUENTE: Teatro Onírico Sur.

PRODUCCIÓN: La Mirada.


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