El pasado 4 de febrero se inauguró la muestra de artes cerámicas “Islapiel” en el Museo de Arte Fueguino de la ciudad de Río Grande. María Fernanda Confortino y Vanesa Rivero, junto al curador Fernando Castro presentaron esta obra construida con barro de la isla de Tierra del Fuego.

Al ingresar al museo, el público es recibido por un texto de sala que explica, en parte,  lo que las artistas buscaron transmitir con la muestra: “Islapiel nace del amor al barro fueguino, de las incontables experiencias que nos posibilitaron acercarnos a su esencia y carácter para encontrar nuestro lenguaje de expresión a través de este cálido y pegajoso barro que se desliza entre los dedos…

 Nos remite a las extensiones inconmensurables de nuestra isla: fértil, generosa, que nos sustenta y sostiene en su materialidad hecha de barro… que nos invita a reflexionar sobre nuestro andar por esa piel, de qué manera elegimos caminarla, qué decidimos hacer con la belleza natural que se nos descubre…

 Intenta abordar los elementos y seres que han modelado el barro-isla dejando texturas, impresiones, como el agua sobre la piedra, el fósil que anida incrustado, el viento que acumula arenas, reparte semillas…hojas, agita pastizales. Un guanaco que se revuelca en un hoyo, una raíz que serpentea la superficie, la nieve que escurre en silencio. Un ser humano que recolecta en su canasta tejida con juncos, pisa descalzo el barro fresco…”

 Además, María Fernanda y Vanesa, cuentan que: “para desarrollar la idea de “Islapiel”, existió primero un deseo, una curiosidad, una inquietud por investigar las arcillas de Tierra del Fuego, conocer su forma de ser, su esencia, apreciar su color, su transformación, reivindicarla en sus potencialidades y sumar su impronta como una nota de identidad fueguina en la cerámica. La arcilla se manifiesta con variadas características según su ubicación en la isla, distinguiéndose por su plasticidad las del norte, y, en todas, su color, que luego de pasar por el fuego, se torna desde un anaranjado hasta un bordó subido, según haya sido la temperatura de cocción. Se descubren vetas al costado de los caminos, donde han estado trabajando las máquinas, en los barrios nuevos, en las márgenes de los ríos. Todo material que no es arcilla que se mezcla con ésta para formular la pasta cerámica. El ceramista recolecta sólo lo que necesita, sin castigar al medioambiente y comienza un paciente proceso de lavado, filtrado, tamizado del material para que pase a formar parte de la pasta en la que dejará su gesto irrepetible, único, su impronta, sus texturas, su lenguaje de expresión”.

Cabe destacar que, desde el año 2014, quienes se dedican a la cerámica, cuentan con el apoyo de Casa de las Artes de la Universidad de Tierra del Fuego, quienes articularon un trabajo con el área de Geología para llevar adelante un análisis de las arcillas fueguinas que cada ceramista venía recolectando de diferentes zonas.

Asimismo explicaron María Fernanda y Vanesa que: “la experimentación con las arcillas locales ha sido, desde hace casi una década, una labor constante. Para cada artesano el barro que se desliza entre sus dedos, que es recolectado con respeto, valorando el recurso, que da forma y se expresa en un lenguaje cálido y pegajoso será siempre arcilla de la isla… Islapiel” , en este caso, a modo de ver de las artistas, es: “buscarla, encontrarla y abrazarla en éste inconmensurable territorio”.

La muestra permanecerá durante todo el mes de febrero en el Museo Fueguino de Arte, de la ciudad de Río Grande, de lunes a viernes de 10:00 a 20:00 y los sábados de 15:00 a 19:00. La entrada es libre y gratuita.

“Quienes se acerquen a la muestra,  podrán observar obras realizadas con distintas técnicas, la arcilla cruda, utilizada como pintura, con sus colores naturales, así como se encuentra en la naturaleza; murales, piezas cerámicas horneadas a baja temperatura, a temperatura media; y con la técnica raku” explicaron las artistas y agregaron que:“en las pastas, la arcilla local fue protagonista, integrándola hasta un 70% en su composición. En Islapiel verán un mundo de improntas con la textura del gesto de manos con piel de barro, ya enraizado, ya a diario, ya sintiendo volverse de barro y silencio, al decir de Galeano, en un renunciamiento manifiesto al plástico y al ruido”.

“Un poco esto es lo que transmite la imagen que seleccionamos como portada del
proyecto, donde se ve un espejo de agua calma con fondo de un limo arcilloso rodeado de pastizales todo iluminado por los colores de Tierra del Fuego, esta imagen fue un disparador de la propuesta”,
revelaron las artistas.

En la inauguración, el público asistente tuvo la oportunidad de modelar con una pasta de arcilla local pequeñas piezas o placas que luego de ser horneadas podrán retirar del Museo. Para la mayoría de las personas fue un primer y placentero acercamiento a la arcilla fueguina.

“El resto de la arcilla fue donado al Colegio Polivalente de Arte para el uso de los alumnos y, quién sabe, gestar en ellos una inquietud por el barro local y sus posibilidades”  manifestaron en su afán las artistas.

 

FUENTE: María Fernanda Confortino/ Gobierno de la Provincia de TDF AeIAS


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