El pasado 10 de julio se inauguró en el espacio autogestivo de la Factory 9410, la segunda exhibición individual de la artista plástica visual Sabrina Laurenzo.

La investigación artística de Sabri es extensa y profunda, investiga sobre sí misma de una manera que es capaz de introducirnos en esas preguntas e instalarlas en nuestra realidad.
Habitar-me contaba de cuatro espacios, todos con una atmósfera propia, ir pasando de cuarto en cuarto era como entrar en cada uno de los habitáculos de nuestro subconsciente. El primero para habitar los sentidos, una sala despojada de objetos, pero habitada con poesías escritas por la artista que se repetían en loop acompañadas por una iluminación intensa, poesías sobre el deseo y el sentir. La segunda para habitar el cuerpo, el interior, desde el esqueleto hasta la piel, con una serie de obras en clave baja apenas iluminadas que hipnotizaba al transeúnte. Una tercera para habitar lo cotidiano, el quehacer de cada día, ingresando a un taller de artista, comprendiendo parte de los despojos diarios, y los momentos capturados en los lienzos. Y el cuarto, el cuarto de baño, con su cotidianeidad, la ropa a un lado, la paleta de pintura a medio limpiar, aquello que dejamos para el después.

La exhibición fue realizada completamente desde lo autogestivo, con el deseo de ver plasmarse años de trabajo y de preguntas. El espacio interior para les fueguines es un espacio de construcción permanente porque en él suceden la mayor parte de nuestros días, las obras de Sabri compartían con el espectador las preguntas, los sentires, las ideas y los conocimientos cotidianos de aquellas experiencias que hacemos pasar por el cuerpo y hacemos carne.

Habitar-me fue una exhibición autobiográficamente colectiva.

 

FUENTE: Romina Rastelli/Curadora Independiente.


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