Con entradas libres y gratuitas, el pasado fin de semana, se realizó la presentación de las obras breves que fueron seleccionadas a partir de la convocatoria realizada en el mes de abril, con motivo del 40° aniversario de la gesta de Malvinas. Una clara acción política del Gobierno Provincial a través de la Secretaría de Cultura que reivindica la gesta de Malvinas y promueve el desarrollo de las artes escénicas a través del pago de la producción de los seleccionados.

El público llegaba al IPES, “Florentino Ameghino”, se acreditaba en una mesa con personal de la Secretaría de Cultura, en donde le daban una pulsera, podía ser: naranja, verde o celeste. “Al que le toca le toca”. En una modalidad de ¨Micro Teatro¨, en donde los espectadores según el color que les tocó formaban un grupos que circulaba entre el aula 3, la 11 o el auditorio para disfrutar de estas tres obras en simultáneo.

El orden celeste fue: “LA CASA DEL PASTOR” de Mauricio Rodríguez con la dirección de Fernando Almirón. “EL DESAYUNO” de Gerardo Merlo Roa, con la actuación de Santiago Campos y Camila Pereyra, y “EL REFUGIO DE LAS OLVIDADAS” de Martín Leo Pereyra con la actuación de Ximena Canestrari y Cinthia Montecino de Río Grande; Mayra Núñez y Pamela Gorza de Ushuaia, y  la participación especial de Franco Vacaflor.

Tres obras en donde los cuerpos de los actores encarnan fantasmas que retornan a cuarenta años de la guerra.

En “La Casa del Pastor”, Mauricio Rodríguez se pone en escena y con leves gestos, acciones posturales, miradas y timbres de voz, asume la discusión entre un oficial y un soldado argentino, un inglés y un mercenario Gurka. Cada uno argumenta a favor de sus razones y vivencias en las islas. La escena es un territorio donde el fantasma de la realidad, las mentiras y fabulaciones del combate no serán develados, pero lo que queda claro es que el miedo y la desesperación construyen realidades que a cuarenta años siguen sin desmitificarse.

En “El Desayuno”, Camila Pereyra y Santiago Campos son Angélica y Sebastián.
Ellos le ponen el cuerpo a una pareja que comparten un último desayuno antes de que él parta a la guerra. Él, decidido, sin mirar atrás con sus ropas de gala militar y un bolso, parte al combate. Ella “se parte”, el cuerpo parece desgarrarse, el fantasma del abandono, la ausencia y la incertidumbre atraviesa la fragilidad de la escena con el eco de un llanto desconsolado. En ese hogar que ha
quedado a oscuras, ella busca, se ilumina con una  linterna y encuentra un hombre que retorna, que vuelve al abrazo, al encuentro, al amor.

En “El Refugio de las Olvidadas”, tal vez por el tipo de iluminación el cuerpo de las actrices se movían en las sombras fantasmagóricamente. Las voces de las enfermeras de Comodoro Rivadavia dando testimonio, eran el marco sonoro para los cuerpos lanzados al espacio. El fantasma de la incertidumbre, del miedo, de la inseguridad atraviesa la escena, el cuerpo de las actrices es el llanto ahogado, silenciado por órdenes superiores, es el rezo y la impotencia ante la muerte. Ximena, Cinthia, Mayra y Pamela son ese grito ahogado ante tanto olvido y falta de reconocimiento al trabajo de las mujeres en la guerra. Son las enfermeras… son cada una de las mujeres… son veteranas de guerra, aunque legalmente no se las reconozca y haya que seguir luchando para no permanecer en el olvido.

Es indiscutible el crecimiento que la provincia está teniendo en el campo de las artes escénicas, la aparición de nuevos actores y directores le está dando un aire de renovación a la escena fueguina. Y cabe señalar la importancia que tiene en la calidad de los espectáculos la posibilidad que sean financiados en su producción. Las artes escénicas, en el campo independiente, llevan un insumo que muy pocas veces es pagado: el tiempo y la dedicación de los artistas. Los ensayos, la utilería, el vestuario y la técnica muchas veces están fuera de todo cálculo a la hora de montar el espectáculo, por eso cabe señalar las políticas acertadas, como fue el concurso que se realizó para seleccionar estas obras breves, que permiten a los grupos pagar un alto porcentaje de la producción.

Sólo queda esperar que las obras no queden en el un simple cierre de un programa estatal, sino que puedan generarse circuitos de circulación en toda la provincia, y esto no es sólo responsabilidad del estado, tenemos una sociedad que con recursos privados podría apostar a que la cultura sea realmente un campo de desarrollo profesional para nuestros artistas. Invertir sería el término adecuado, invertir en crear una potente economía cultural propia.

Este festival demuestra que el arte, sin búsquedas pedagógicas, tiene la potencia de mostrar los hechos históricos con una riqueza poética que vale la pena resaltar.

 

 

FUENTE: “MEMORIA VIVA: FESTIVAL DE OBRAS BREVES A 40 AÑOS DE LA GESTA HEROICA DE MALVINAS”

 

PRODUCCIÓN: La Mirada.

 

 

 

 


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