“Huellas en el viento” es un espectáculo creado por Alejandro Giles y un equipo de actores fueguinos entre los que se encuentran: Luz Álvarez, Gladiola García, Shon Gibfor, Marcos Lugones, Vanesa Mancilla, Dario Martínez, Adriana Tourn y cuentan con  el acompañamiento técnico de Ricardo Pessoa y Guillermo Geiler.

La obra se presentará en el Teatro del Hain durante los dos próximos fines de semana. Estrenan este viernes 10, y continúan el sábado 11, domingo 13, viernes 17, sábado 18 y domingo 19. Todas las presentaciones serán a las 21:30.

Alejandro Giles explica que su espectáculo: “no es una obra de teatro donde hay una historia, sino que hay un tema o muchos temas que confluyen en lo que tiene que ver con el sentido de la vida” y se pregunta ¿Qué sentido tiene la vida?… si viene sola y tiene sentido o si uno se lo pone”… “El sentido de la vida también tiene que ver con las circunstancias que nos toca vivir en el lugar, con las personas que estás. ¿Cómo encontrar eso? ¿Cómo buscar eso?, a veces nuestras expectativas, nuestras exigencias o nuestros mandatos gobiernan algo que sería fácil y lo hacen difícil. El espectáculo trata de eso”.

Hablar con Alejandro Giles no es detenerse sólo en los datos duros para la difusión del evento: día, hora, lugar, sino que es entrar en aquellos principios que direccionan su búsqueda, su creación, en ese andamiaje artístico que construye junto a sus actores.

En la obra hay muchos personajes en diferentes situaciones, donde no hay una correlatividad en la historia, pero si se puede entender lo que sucede y de qué se trata, “no tiene una estructura convencional, eso me gusta y a los actores también les gustó trabajar sobre eso, no es fácil porque tenés que mantener muchas líneas de pensamiento de diferentes personajes, porque todos hacen diferentes personajes todo el tiempo. Y me gustó también capitalizar lo que cada uno, a parte de actuar, sabía hacer, como bailar, cantar. Hay música incidental que está grabada, muy poquito, pero hay otra que está hecha por los mismos actores, con varios instrumentos, no es un espectáculo de músicos, no pretende eso, pero también van poniéndole música a algunas escenas”.

Alejandro expresa estar muy contento al trabajar con actores fueguinos ya que : “me han metido en un mundo, que no es el mundo en el que yo me crie, porque soy bonaerense, pero algo me pasa con la montaña, con la nieve, con el clima… algo pasa. Cuando vine por primera vez con el Cervantes, de gira hace algunos años, todo se empezó a precipitar para que yo vuelva. Con Salta me pasa lo mismo, bueno con las dos puntas me pasa igual”.

Alejandro viaja mucho trabajando, hay lugares donde algo lo moviliza y no trata de entenderlo, deja que eso le pase nomás: “bueno me pareció que este era el tiempo para hacer un espectáculo con esta estructura, una estructura que no es convencional, este espectáculo tiene una estructura isleña, muchas islas, muchas islas, muchas islas, un archipiélago casi. Muchas islas que conviven ahí, que se mezclan. Los personajes entran en algún momento, después entran a la mitad y después al final. Hay un eje en el espectáculo que es: – la vida tiene sus propias leyes –  como dice Chejov, tiene sus propias leyes y que escapan a nosotros, y uno tiene que ver como se suma a las leyes de la vida, y que ahí  está el romanticismo de la vida en general. El hacer las cosas porque uno tiene la necesidad de hacerlas, porque lo siente… no querer torcer, es como si uno quisiera torcer el caer la nieve, no puede torcerlo tiene sus propias leyes, uno tiene que ver como se suma al caer de la nieve, si yo protesto todo el día sobre la nieve, hay un lugar donde evidentemente estoy perdiéndome en mi propio capricho”.

Le preguntamos al director de “Huellas en el viento” si el proceso con los fueguinos  ha sido diferente a los procesos en otros lugares: “no… los actores más allá de las circunstancias de cada lugar, somos más o menos parecidos en todos lados. Hay algo que mueve el teatro en el ser humano que es igual en todos lados, o te mueve para la construcción de una conducta de una vida artística, a favor del hecho artístico, de la búsqueda, o te mueve para un lugar totalmente mezquino, donde usás el teatro para vos, hacer la experiencia que todo el mundo te vea. Por supuesto que hay algo de eso que querés que te vean, uno sube al escenario para contar una historia para alguien, no para hacerla para vos, pero la diferencia es que ahí, en primer lugar, está la historia que quiero contar y no estoy yo”.

Alejandro destaca que: “una conducta artística se hace con formación, con estudio y trabajo. Hay un momento que uno entiende y dice ¡ah es por acá! Ninguno cuando empezamos las carreras, yo empecé muy chico, entendía que era para ese lado. Lo entendí estudiando con gente que pensaba así también. Entonces uno lo entiende para ese lado o te vas por el otro camino que es usar al teatro para satisfacerse uno y hacer el show, digamos. No importa si haces Hamlet, no importa lo que hagas. Para mí esa es una división muy grande, a mí me interesa y me gusta trabajar, tengo la necesidad de trabajar con gente que en la cima de su escala ética tiene la obra. Escribir una obra no es nada fácil, los autores hacen un trabajo extraordinario, no es fácil escribir teatro. Entonces lo primero tiene que ser es la historia, no uno haciendo el show”.

Alejandro señala que trabaja con gente que piensa así y que su experiencia con los fueguinos es muy buena ya que: “están todos interesados en foguearse en esa dirección y entienden la parte de la resignación. Por ejemplo, todos tienen otros trabajos. Saben que cuando ensayamos van a tener que resignar un montón de cosas, descansos, el hacer otras cosas que les gustan, cosas familiares, lo tengo que resignar. Todos los que trabajamos profesionalmente sabemos que por ahí no hemos estado en actos de nuestros hijos en el colegio, quizás hay cumpleaños y fiestas que hemos llegado más tarde. En general si uno se organiza llega a todos lados acomodándola, pero a veces te coincide, no podés estar una semana de ensayos suspendiendo cosas, suspendiendo ensayos porque cumple años tal. Lo armás de tal forma o negocias en el ensayo o negocias en el otro lado y en la negociación haces un poco las dos cosas. Eso es un ejemplo, pero de eso hay mucho, hay un nivel de resignación que para uno tiene sentido el porqué lo hace. Lo ves de afuera y te preguntás cómo podría yo hacer esto o por qué haría esto. Y porque te interesa actuar, contar historias de esa forma. En vez de contarlas escribiendo, las querés contar poniendo el cuerpo, actuando”.

Alejandro se detiene un instante y declara: “Nuestro trabajo en teatro es muy caro en energía y tiempo… muy caro en energía y tiempo. Es lo más caro de todo”.

En qué lugar está el público a la hora de crear: “No pienso en el público, al principio nada, no pienso nada del público. Pienso en lo que es mi tema, lo que puedo contar, como en este caso que es un espectáculo de todos nosotros, de este equipo, cuáles son los temas que los atraviesan. De hecho a pasado que he escrito un texto, se lo he dado a un actor o a una actriz y no ha podido con eso, porque lo atraviesa tanto que no puede hacer la parte artística, la parte creativa entonces se lo tuve que pasar a otro y eso es lógico. Yo tengo temas sobre los que no puedo escribir. Me llamaron ahora de una obra que no quiero actuar eso. Y tengo muchas ganas de actuar, de hecho voy a hacer otra, pero esa no, porque siento que me perturba de tal forma que no puedo, no estoy pudiendo trabajar y eso hay que respetárselo. No todos los directores podemos dirigir todo y no todos los actores  podemos actuar todo, eso no es así. Creo que siempre hay que ir con los temas que uno conoce y dentro de lo que conoce puede darle una forma artística, que es lo que hacemos”.

Cómo respondieron los fueguinos al trabajo: “en ese sentido estoy muy contento con los actores fueguinos, como se han entregado y se dejan llevar, se dejan llevar, se dejan llevar, se dejan llevar… con todo lo que implica dejarse llevar, no es que decís : vení y hacé conmigo lo que quiero, no… no es así. A mí me gusta la gente con personalidad así que no tengo problemas”.

Cómo definirías todo el trabajo durante este proceso: “Ha sido un proceso de búsqueda.  Una de las actrices, Vanesa Mansilla, me decía: Hay algo bueno que pasó en todo el proceso, y es que no te restringiste, no te privaste de hacer, que hagamos, que hagamos, que hagamos… y después empezar a recortar. Y sí, eso es a propósito y ahora sí, llegó el momento de decir esto no, esto no , esto no, esto no, esto no, esto no. Pero cuando uno empieza no sabés hacia donde vas a ir. Por eso tenés que mover el contenido para que eso después tenga una forma”.

A que te referís con la forma: “tiene que tener una forma, eso es importante, que no sea un flan que se desarma, sino un flan con estructura, hay que ver eso que es parte del arte nuestro, cómo le damos la forma a todo eso que estamos queriendo decir. Eso es un trabajo que se hace con el tiempo. Uno va aprendiendo, hace, hace, hace y vas aprendiendo a darle forma y a encontrar los signos concretos que cuenten lo que hay que contar. A veces pecamos de darle formas que tienen sentido para nosotros, pero que de afuera no se pueden leer, entonces es importante. El eje del trabajo nuestro, respecto de la forma que uno elige tiene que ver con encontrar una forma que capte muchas subjetividades, que le pueda llegar a mucha gente”.

Para Alejandro el espectáculo va a tener más éxito cuanto más subjetividades capte, aunque aclara que: “dicho todo esto, hasta que no estás en el ruedo no sabés cómo es la cosa. Porque eso es lo que uno cree, pero después, por ahí, cuando están dando el espectáculo tal vez no gusta y lo único que te salva de eso, es saber que uno puso todo lo que tenía a mano. Que éticamente uno está saldado en eso. Puse todo lo que yo vi… si no alcanza lo respeto pero es todo lo que yo tenía para poner, yo me muevo siempre con esa regla… que no me quedo con nada. Por eso la resignación, ponerle, ponerle, ponerle tiene que ver con eso que es muy caro en energía y tiempo, entonces tenés que dejar un montón de cosas para hacer, hacer, hacer y después dejar, si no gusta, si no gustó que vas a hacer. No hay que hacer mucho rollo con eso. Si no gustó, no gustó”.

En este acompañamiento que ha tenido de los fueguinos para realizar este espectáculo, Alejandro siente  que: “es un grupo humano muy lindo, muy bueno. Creo que ha sido un tamiz de todo este tiempo de trabajo y lo hemos montado en veinte ensayos. Me gusta señalar, remarcar la necesidad de ensayar. No se puede hacer teatro sin ensayar, salvo que hagas un teatro que es totalmente espontáneo. Decís esto se quiere así y así se comparte, si ese es el encuadre está bien, pero cuando se quiere hacer un espectáculo con ensayos, hay que ensayar, hay que buscar los espacios de todo tipo, espacios de tiempo, espacios físicos, para trabajar con las luces… para trabajar con lo que se tiene, para capitalizar los recursos lo más que se pueda. Lamentablemente se hace mucho teatro con poco trabajo de ensayo y hay que ensayar. Eso es una regla mía, no quiero imponer de decir que tiene que ser así. Yo si no tengo espacio para ensayar por mi personalidad no hago el espectáculo. Si no puedo ensayar, si no tengo gente que esté en los ensayos, y espacio. Poder ensayar en el teatro, o tener un espacio que sea símil al teatro, eso es una alternativa porque no siempre se puede tener el teatro disponible pero sino, no lo hago… no lo puedo imaginar. Es como trabajar con un grupo de actores y que algunos no estén y estoy armando el espectáculo, la dramaturgia. No voy a imaginar sobre el que no está, imagino sobre el que está. Todo está construido con presencia, uno tiene que estar, el teatro pide eso”.

Respecto al trabajo que pudieron hacer en el Teatro del Hain, Alejandro resaltó que: “tenemos el teatro toda esta semana a disposición nuestra. Ensayamos, ensayamos, ensayamos. Trabajamos muy cómodos ahí, muy, muy cómodos. La verdad que es un teatro precioso y que tiene todas las comodidades y la actitud humana de ellos también. Tanto de Richard – Ricardo Pessoa – como la de Eduardo Bonafede, están muy a favor, entonces eso lo hace fácil”.

Para finalizar nos interesó saber como seguirá el trabajo de Alejandro Giles después de estás seis presentaciones: “este formato es un formato que voy a replicar en diferentes lugares, en otras provincias, en diferentes lugares de Buenos Aires, y también en diferentes lugares de España con otros elencos. Se gestó acá, lo armé acá para los actores de acá, pero voy a empezar a montarlo en otros lugares y mi idea que estén en varios lugares simultáneamente”.

“Huellas en el viento” se estrena este viernes 10 de diciembre en el Teatro del Hain, 12 de octubre 1013 y las entradas se adquieren por Eventbrite: https://www.eventbrite.com/…/huellas-en-el-viento…

 

 

FUENTE: Alejandro Giles.

Producción: La Mirada.


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