La tarde del pasado sábado 26 de septiembre dejó una marca en la agenda artística local. La Sala Niní Marshall vibró al compás de “MEREQUETENGUE – Varieté de Teatro”, un evento que no solo convocó a buena cantidad de público, sino que demostró la potencia transformadora del trabajo colaborativo entre hacedores del arte y las nuevas camadas de profesionales de la cultura.

Detrás de escena: El compromiso de las futuras gestoras

El éxito de una convocatoria de esta magnitud no es fruto del azar, sino de una cuidada articulación técnica y humana. En este sentido, el rol de las estudiantes de 2.° año de la Tecnicatura Superior en Gestión Cultural —enmarcado en la Cátedra de Gestión de Eventos y Espectáculos a cargo del profesor Mauricio Flores— fue el motor que hizo posible el engranaje.
Las futuras gestoras María Laura Pérez, Susana Caimapo, Luciana Flores, María Lillo y Karen Ortega asumieron sus prácticas profesionalizantes con la seriedad y el rigor de quienes entienden que producir cultura es un acto de construcción comunitaria. Su labor logística, de difusión y cuidado de los detalles permitió que la experiencia artística fluyera sin fisuras, evidenciando que la gestión es el puente vital entre las ideas y los espectadores.

Historias diversas, un mismo escenario

Sobre las tablas, la propuesta deslumbró por su pluralidad de lenguajes y estéticas, ofreciendo una cartelera de alto nivel gracias al talento de los artistas invitados:
  • Apertura hipnótica: La tarde dio inicio con la cadencia y la profundidad de “Tango turco: Sincopa a la deriva”, interpretada  por Mariana Fricke y Matías Hinca.
  • Intensidad dramática: Continuó con “El espectro de don Julio”, una pieza que mantuvo al público cautivo en los recovecos de la trama filosófica gracias a las  interpretaciones de Manuel López y Nadia Pensato.
  • Cierre a puro juego: El broche de oro llegó de la mano de “Impro Pierrot”, un despliegue de trabajo coral y complicidad con la platea liderado por «El Pupi» Rodríguez y su elenco de Pierrot Teatro.
  • Cabe destacar el acompañamiento de Gustavo Daniele en la asistencia Técnica.

Reflexión: ¿Por qué la decisión política de un “Festival a la gorra”?

Más allá de los aplausos cerrados y la calidez de la sala llena, Merequetengue se consolidó como un espacio de profunda interpelación social. La firme decisión de llevar adelante un festival bajo la modalidad de entrada a la gorra encierra una postura conceptual y política que merece ser destacada en tres dimensiones clave:
  • Garantizar accesibilidad en tiempos complejos: Democratizar el acceso a los bienes artísticos frente a un contexto de crisis económica severa, asegurando que el disfrute de la cultura no se reduzca a un privilegio de pocos, sino a un derecho ejercido en comunidad.
  • Jerarquizar el trabajo cultural: Poner en valor la labor de artistas, técnicos y gestores como hacedores de una actividad profesional calificada que moviliza y sostiene las economías regionales.
  • Provocar el debate sobre el financiamiento: Abrir la discusión pública en torno a cómo se sostiene el arte independiente y público, interpelando tanto al Estado como a la sociedad civil sobre la urgencia de proteger y fondear los espacios de expresión.
La varieté Merequetengue demostró que, cuando la formación académica se cruza con la pasión escénica y el compromiso territorial, la cultura se convierte en un faro ineludible de identidad y resistencia. Desde la producción del evento agradecieron el acompañamiento de las autoridades del CENT Nº11, Ciudad de Ushuaia y de la Secretaria de Cultura de la Municipalidad, focalizando el agradecimiento en los técnicos qué, en el proceso de preproducción y producción junto a los artistas, brindaron a las estudiantes una catedra informal sobre el modo de planificación y armado de las escenas.
FUENTE: Equipo de Producción «Merequetengue», Varieté de Teatro.
PRODUCCIÓN: La Mirada.


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