Hay geografías que no se eligen; se llevan en la piel como una marca de agua. Para Luisina Kippes, Ushuaia es mucho más que un punto en el mapa: es el origen y el refugio definitivo. Tal como ella misma lo expresa con calidez: “A mí lo que más me gusta de Ushuaia es sentirme que estoy contenida y que estoy abrazada entre la montaña y el canal, siento que estoy bien inmersa y justamente siempre sentí que el estar aquí, fue como estar en una película, como en un film”. Esa misma tierra, agreste y magnética, es la que hoy la ve regresar con un concierto que es, en esencia, un resumen de su vida.

Este 26 de agosto a las 21:00 horas, la Sala Niní Marshall se encenderá con su arte. No es un regreso cualquiera: dieciséis años atrás, en el mismo escenario, presentó su primer disco titulado “Tierra” junto al dúo folclórico Huella sobre Huella. Hoy, la cantautora vuelve convertida en una artista internacional tras una gira consagratoria que la llevó por Barcelona, Madrid, Valencia y Cracovia, en Polonia, antes de recalar en su tierra natal para luego continuar rumbo a La Plata y regresar a España, donde reside actualmente.

Un linaje de mujeres valientes

El viaje de Luisina no empezó con su partida al continente europeo; hunde sus raíces mucho antes, en la fuerza indomable de un linaje de mujeres patagónicas. Ella misma lo celebra con orgullo: es fueguina, su madre también lo es, y el cimiento de todo se remonta a su abuela, Emilia Gayoso.

En la década del 50, su abuela llegó muy joven desde General Las Heras junto a su abuelo. En aquellos tiempos donde el paisaje urbano apenas se dibujaba entre el cementerio, el presidio y el hospital —donde trabajaba como cocinera—, Emilia se desplazaba por la nieve. Al recordarla, Luisina evoca con ternura: “Ella siempre cuenta que iba con su trineo por toda la ciudad, lo único que había era el cementerio, el presidio y el hospital, y bueno, por eso la canción principal que voy a hacer, que es ‘Desde esta Orilla’, habla un poco del trineo, de soñar en el trineo porque me la imagino a ella y digo cómo habrá sido, ¿no?”. De ese modo, teje un puente poético entre aquel pasado fundacional y el presente.

El primer acorde y el gran salto

La música entró temprano en su vida. A los doce años, con su primera guitarra en las manos tras pasar su infancia en la Escuela Municipal Las Lengas, decidió que su rumbo estaba trazado. Tomó clases con profesores del Colegio Polivalente, pasó por coros y talleres de teatro, hasta que dio el primer gran paso: dejar su Ushuaia natal para instalarse en La Plata, donde cursó la Licenciatura y el Profesorado de Composición en la Universidad Nacional, buscando crear un camino cien por cien propio. Tras catorce años en tierras platenses y sintiendo el llamado de un anhelo de infancia, cruzó el océano hacia Europa.

«Desde esta Orilla»: la metáfora de empezar de nuevo

El espectáculo que presenta lleva por título “Desde esta Orilla”, un nombre curioso si se piensa que nació en Madrid, la artista reflexiona sobre su profundo significado: “Desde esta Orilla es gracioso porque no hay ninguna orilla, porque estamos en el medio de las sierras, pero es justamente, una metáfora de cómo en donde vos estés en el mundo vas a poder comenzar, vas a poder tener un inicio, no vas a tener límites, y siempre vas a tener un horizonte, vas a tener un lugar a donde ir”.

El concierto se despliega en dos momentos íntimos y conmovedores. En la primera parte, Luisina se presenta a sola guitarra y voz con canciones propias, matices latinoamericanos y un fuerte pulso de folklore argentino. En el segundo tramo, se suma la complicidad del percusionista Mark Gonzáles para elevar la atmósfera de la noche.

Al final del camino, viajar con la maleta cargada de paisajes demuestra que el hogar no es solo un sitio estático, sino una forma de mirar la vida en perspectiva. Y para Luisina Kippes, por más que el mundo entero sea su escenario, el latido siempre vuelve a esa inigualable postal donde la montaña abraza al mar.

 

ENTRADAS POR:  Alpogo.com

FUENTE: Luisina Kippes

PRODUCCIÓN: La Mirada.

 


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