El reconocido actor, director y dramaturgo mendocino se encuentra en Tierra del Fuego para desarrollar una intensa agenda que cruza la puesta en escena, la narración oral y la formación pedagógica. En una conversación que elude los lugares comunes, Martínez desmenuza la realidad del teatro independiente, analiza el ataque contemporáneo a la metáfora y reivindica la «tozudez» de quienes eligen vivir del arte fuera de los grandes centros urbanos.
El motor del encuentro
Para Sergio Martínez, el viaje nunca es una postal turística; es una consecuencia del intercambio creativo. Su regreso a Ushuaia nace de la complicidad a la distancia con la teatrista local Mónica Díaz, con quien hilvanó la nueva versión de su obra Amor Vitraux.
«Yo con mi vida peregrina, de estar en muchas ciudades recorriendo, me encuentro aquí, la primera vez, con gente con una fuerte pasión por el teatro” La primera vez en Ushuaia de Sergio fue en la Fiesta Provincial del Teatro 2023 “Entonces le ofrezco a Mónica mi obra. Así que de WhatsApp a WhatsApp y de lectura a lectura a la distancia, mi regreso tiene que ver con ese encuentro de personas apasionadas por el teatro aquí.»
Esa pasión local es lo que el actor define como el territorio ideal para su dramaturgia: «Siempre viajo asociado a la narración, a la escritura o a la dramaturgia, en este caso también me ha tocado de alguna manera encontrar una simiente, un suelo fértil, para el transcurrir de la obra Amor Vitraux y eso me trae de vuelta porque yo me muevo por eso, voy hacia esos lugares donde podemos hacer arte para mejorar el mundo, para cambiarlo, para discutirlo».
Narrar la identidad: Más allá de Borges y Cortázar
Uno de los puntos altos de su propuesta es Narrando contra la corriente, un espectáculo que condensa su experiencia recorriendo seis países y donde colisionan las diferentes realidades geográficas y culturales de América Latina y Europa. Martínez confiesa que su enfoque inicial cambió radicalmente al comprender qué es lo que realmente busca el público extranjero cuando se encuentra con un narrador argentino.
«Yo al principio pensé que la gente quería saber de Cortázar y Borges, pero ya sabían, ya los conocían, los cuentos son célebres. Entonces yo dije: no, lo que quieren saber es cómo vivimos, cómo nos reproducimos, cómo festejamos, cómo comemos. Y es un poco con humor y con amor, ‘Narrando en contra de la corriente’ es una visión de la cuyanía a partir de cuentos de cómo vivimos. Los cuentos son míos, algunos tienen una base de tradición oral, pero muy poco.»
Por otra parte, su propuesta para las infancias, Cuentos de colores… para imaginar, introduce en la región una metodología de trabajo muy emparentada con la escuela de narradores caribeños, adaptada a las nuevas formas en que las infancias habitan el hecho teatral.
«Encontré en este transitar algunos cuentos que permiten que el niño actúe, participe. Ahora los niños tienen otra situación referencial respecto al teatro, como que se quieren meter, quieren estar y quieren vivenciar la aventura de estar ahí. Entonces encontramos una fórmula donde yo a veces cuento, y otras veces juego con ellos y canto con ellos; entonces ahí se produce una narración medio inmersiva (…) Es una categoría que es muy usada en cuento participativo, que es muy del estilo colombiano.»
La Masterclass: El «cuadernito del maestro» frente a las rigideces teóricas
Martínez presentará también su libro “100 ejercicios para la Impro Teatro”, un compendio que nace de sus nueve años al frente de la cátedra de improvisación en un instituto terciario artístico de Mendoza. Su perspectiva pedagógica es eminentemente práctica y busca devolverle la autonomía al docente en el aula, lejos de los dogmas académicos.
«Este es el cuadernito de los ejercicios del maestro, viste que cuando vas a dar clases, llevas unas tareítas concretas, unos apuntes concretos para lo que vas a hacer. Eso me ha servido mucho más que las orientaciones didácticas de Vigosky y todas esas cuestiones. Entonces quisiera ofrecerlo para los que están involucrados en la impro con ejercicios que son sin teoría, son ejercicios; después la orientación didáctica, ideológica y educativa la da el profe, la elige el profe.»
Fiel a su estilo, el actor asegura que la presentación del libro no será una exposición teórica tradicional: «Sintetizaba en estos 100 ejercicios actividades que contribuyen de acuerdo a lo que elige el profe. Eso es lo que vamos a presentar y vamos a hacer algunos ejercicios para que no sea tan aburrido el discursito, vamos a jugar un poco a la impro en ese día».
«Amor Vitraux» y el hueso político: Contra la timba y la invisibilización de lo menor
La puesta de Amor Vitraux sirve como plataforma para que Martínez despliegue una profunda crítica al paradigma socioeconómico actual, donde prima la lógica del rendimiento financiero y la espectacularidad macro por sobre las construcciones comunitarias de pequeña escala.
«Ahora estamos viviendo un proceso político social donde todo lo que no sea macro o sea de grandes inversiones, lo que sea minúsculo o distinto no se lo ve. Entonces, tenemos que todo lo que sea una asociación menor como lo es el teatro, es decir de 20 tipos, no es importante. Lo importante es cuando viene La Fura dels Baus –Compañía Teatral Española que desarrolla performance, mecatrónica e instalaciones de gran espectacularidad- Todo eso que estamos viviendo hace que, de alguna manera, todo lo que está al margen o no es grande, no sea considerado, se desecha. Entonces tiene que ser todo con resultado y cosas que igualmente no mejoran la realidad de la vida de la persona.»
A través de la obra, el director propone una resistencia ética que consiste, fundamentalmente, en reponer la mirada sobre el desprotegido y el disidente.
«Hace poco escribí sobre eso, y decía que realmente tengamos que revisar qué hacen los extranjeros en la Universidad pública, pero el problema es que primero empiezan tratando al extranjero como extranjero, y después lo tratan al que viene de Villa Ortúzar y después al que viene de Misiones; lo empiezan a tratar como extranjero y se transforma uno en un extranjero en su propia ciudad. Porque si voy a admitir una discriminación, esa discriminación nunca la terminan, nunca la paran, continúan avanzando, continúan avanzando y ahora van a pagar los extranjeros la salud pública, bueno ahora van a pagar los que pueden, después van a pagar lo que no pueden pagar, hasta terminar pagando todos, y todo ese dinero va a una timba financiera. Ellos tienen más material para jugarla, para endeudarse, para después pagar, que es el modelo de vida que proponen. Uno termina con sus
propios recursos endeudándose para después pagar lo que es vivir. Eso no está bien, la vida es mucho más que eso, que la parte económica.»
Frente a ese escenario, Amor Vitraux ensaya una alternativa: «Esta obra intenta que miremos al costado y veamos a una persona que está decidiendo estar al margen de un montón de cosas y que tiene valores de belleza, de justicia y de memoria. Habla de una realidad en donde no puede ser descartado nadie. Un país grande se hace entendiendo que hay que ayudar a los minúsculos, a lo menor».
Sobre esta nueva versión Sergio dice que: “es una versión que tiene que ver con una subjetividad mía, en cuanto a puestista y director, valorando muchísimo la anterior propuesta (Realizada por la teatrista Gabriela Vernieri), esta es distinta sobre el mismo texto, eso le pasa a Shakespeare, y no es que me compare, pero cada uno tiene a su Shakespeare dando vueltas…cada maestrito con su librito. Hemos trabajado un montón con Mónica Díaz, desde hace mucho tiempo, virtualmente y ahora presencialmente, para poder dar una versión nueva de una obra que algunos ya vieron, pero que pueden ahora acercarse y comparar, sacar las consecuencias. Hay que mover el avispero también… La búsqueda de la intérprete, Mónica Díaz está muy bien. Yo he dirigió cinco veces la obra, y puedo ser un poco impertinente en el comentario, pero realmente está muy logrado su trabajo emocional, personal, y con mucha pasión, y eso me encanta.
El ataque al mundo metafórico y la trinchera de la esperanza
En la propuesta Al sur de la China, basada en un poema de su autoría, Martínez indaga en la crisis de la sensibilidad contemporánea, donde la virtualidad de las redes sociales parece haber colonizado la capacidad de proyectar futuros posibles.
«Hay un mundo real, hay un mundo virtual de las redes, y todo eso que es paralelo, y hay un mundo metafórico que también vive, que es el más atacado ahora. Todas las metáforas de la esperanza, las metáforas de la belleza, están más atacadas por esta aparición del mundo virtual: todo lo que no aparece ahí parece que no existiera. Y en nosotros hay una metáfora latente que es la de un mundo mejor. ‘Al sur de la China’ nos remite a eso, nos remite a que en algún lugar alguien tiene que vivir bien, y tiene que enamorarse. Porque como ahora no podemos nada, te dicen: ¿vas a viajar? ‘no, pero cómo están las cosas’; ¿te vas a enamorar? ‘no, cómo están las cosas’. Nos queda la metafora. Cuando vuelvan las condiciones voy a estar preparado, voy a tener la metáfora de la esperanza abierta, y si no, voy a combatir esta negatividad con esta esperanza y esta belleza como arma.»
La asamblea del convivio y la tozudez de los artistas
Finalmente, Martínez define el espacio físico del teatro como una trinchera social irremplazable, comparándolo con una «asamblea popular» de características mágicas, donde la simpleza humana le arroja una piedra al poder.
«El teatro está de alguna manera anclado en lo social, en el convivio, en eso de que este tipo se arregla para ir a encontrarse, a acordar o desacordar con la obra, a discutir y reflexionar, pero el encuentro es como una asamblea… Una asamblea popular donde solo hablamos los actores, y nuestra versión es escuchada de cero a cien, y después igualmente está expuesto para que sea debatido, a veces consensuado…”
“El público dice: mira vo el tipo, como lo dejaron y mira lo que hizo. Hamlet está cansado de la corrupción, está cansado de la falta de nobleza, no sé si te suena a unos tiempos parecidos a los nuestros, cansado de toda esa esa corrupción, de que los que están en cargos públicos no tengan la habilidad para ser nobles, por lo menos honestos en principio, entonces termina todo en una tremenda orgía sangrienta donde hay madres que mueren, Reyes que mueren, el mismo muere, como anunciando que es mejor volver a la nobleza y a esta cuestión transparente de los sucesos…el teatro también es en parte eso: volver a recrear la esperanza, volver a exigir la nobleza, la transparencia, volver a exigir la belleza como un hecho popular, la belleza siempre fue popular,
El teatro tiene que volver, desde donde lo apoyo yo, a esa simpleza de sentir, a esa transparencia que nos encuentra a nosotros como seres humanos, nos valida. En Amor Vitraux, como en todos los otros cuentos míos, aparece este ser humano simple que lucha un poco con este Goliat de la situación; con su simpleza, con su hondita, le tira una piedrita al poder.»
Frente a quienes ven el arte solo como una industria del esparcimiento, el director se planta desde la defensa irrestricta de la diversidad, pero marcando su propio territorio: “Yo creo en la existencia de la diversidad… en algún momento en una obra puse una frase muy célebre: que el orgullo de la existencia es la diversidad, o sea que existimos en la medida que somos diversos y que cada uno encuentra en su desarrollo una versión de uno que la lleva adelante, no puedo decir que solo la mía es la importante y la válida”
«Entiendo que lo mío no pasa por el divertimento ni pasa tampoco por el entretenimiento (…) El problema es cuando se quiere hacer una sola versión de las cosas, que solo exista una forma de ver las cosas, que solo vendiendo pollo y teniendo ganancias sos feliz o vendiendo camisas en Once es la única manera que hay de vivir».
Esa resistencia es la que comparte con sus pares en el sur:
“Para mí el teatro estuvo antes de esta gente, cuando no me conocía ni el tero y que soñábamos con cobrar entrada, tuvo un desarrollo profesional y lo sigue teniendo, con apoyo y sin apoyo y ahora va a seguir con apoyo o sin apoyo porque esa es mi condición de artista, saliéndome de este discurso que no deberíamos hacer nada y que deberíamos quedarnos quietos, y que deberíamos vender pollo o camisa para subsistir, no va a pasar eso a mí, no va a pasar en muchas personas, no pasa con mis compañeros de acá de Ushuaia…Mirá, estamos haciendo teatro en la ciudad más austral de nuestro país con una vitalidad absoluta y se puede. No quiere decir que no nos tengan que ayudar, nos tendrían que ayudar; bueno, no nos ayudan, pero vamos a seguir igual… Van a necesitar más fuerza para sacarnos de aquí, somos bastante tozudos, lo hemos sido, lo seremos. Nadie sabe lo que es sostener una familia en los principios de una actividad artística; lo logramos, están gorditos ahora, ya están en su carrera, están en sus cosas. Si pudimos antes vamos a poder ahora, solo hay una cuestión de esperar también, porque vamos a ganar los buenos. Siempre hay que esperar un poquito.»
Cronograma de actividades en Ushuaia
| Fecha | Actividad / Obra | Lugar | Horario |
| Viernes 29 de mayo | Masterclass de Impro Teatral + Presentación del libro «100 ejercicios para la Impro Teatro» | Museo del Fin del Mundo (Maipú 173) | 18:00 a 20:00 |
| Sábado 30 de mayo | «Narrando contra la corriente, historias de humor y amor» | Teatro Onírico Sur (San Martín 788, entrepiso) | 21:30 |
| Domingo 31 de mayo | «Cuentos de colores… para imaginar» (Narración participativa para toda la familia) | Teatro Onírico Sur (San Martín 788, entrepiso) | 18:00 |
| Viernes 5 de junio | «Al Sur de la China» | El Galponcito (Barrio Alakalufes) | 21:30 |
| Sábado 6 de junio | «Amor Vitraux» (Texto de Sergio Martínez, dirección de Sergio Martínez, actuación de Mónica Díaz) | Teatro del Hain | 20:00 |
| Domingo 7 de junio | «Subrayado en un azul impensado» | Teatro del Hain | 20:00 |
PRODUCCIÓN: La Mirada.




¡Comentá! ¡Escribinos!
Debes estar conectado para dejar un comentario.