Lisandro Bianchi, un emprendedor de Tierra del Fuego, demuestra que no importa cuán lejos estés del centro del mapa; cuando el propósito es claro, los sueños encuentran su camino.
A menudo se cree que para alcanzar el éxito empresarial o el reconocimiento oficial hay que estar en las grandes capitales del mundo. Sin embargo, la historia de Lisandro Bianchi (26) rompe con ese mito. Desde la austral ciudad de Río Grande, su emprendimiento «De Tour Bumbag» acaba de ser distinguido por la Secretaría de Cultura de la Nación con el prestigioso Sello Tienda Creativa, integrando un selecto grupo de 119 comercios culturales de todo el país.
Este reconocimiento no es solo un diploma; es la prueba de que, incluso en los confines del mapa, el talento y la conciencia ambiental pueden generar un eco que resuene a nivel nacional.
El retorno con propósito
Tras estudiar Historia en Córdoba, Lisandro regresó a su ciudad natal hace dos años. No traía una hoja de ruta empresarial, pero sí una inquietud: el descarte textil de las industrias locales era un problema ambiental invisible. Así, en el seno de una familia donde la máquina de coser siempre estuvo presente, nació la chispa.
«No tenía planeado trabajar en esto. Se fue dando mientras empezamos a trabajar con mi familia, con los primeros modelos», confiesa Lisandro. Lo que empezó como una «cosa en formación» que apenas parecía una riñonera, hoy es una marca de marroquinería sustentable que vende en Buenos Aires, Córdoba y La Plata.
«La primera riñonera era todo menos una riñonera; nos reímos al recordarlo. Pero fuimos creando, ideando, hasta que salió el modelo que queríamos», relata el emprendedor.
De la mesa familiar a la escala industrial
El camino de «De Tour Bumbag» es un testimonio de resiliencia y aprendizaje constante. Lisandro no esperó a tener todas las respuestas para empezar. Se capacitó en marketing, finanzas y administración a través de programas locales como el CIAN (Centro de Incubación y Aceleración de Negocios).
Esa búsqueda constante le permitió dar un salto cualitativo:
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Infraestructura: Pasó de coser en casa a tener un taller equipado.
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Calidad: De la costura hogareña a maquinaria industrial que otorga detalles de alta gama.
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Comunidad: Implementó un sistema donde los vecinos entregan sus textiles en desuso a cambio de descuentos, cerrando un círculo virtuoso de economía circular.
El éxito como red colaborativa
Para Lisandro, emprender desde Tierra del Fuego no fue una limitación, sino una oportunidad para fortalecer lazos. Destaca que, a pesar de la competitividad del mercado, la solidaridad entre emprendedores fue clave durante la pandemia.
«Buscamos siempre el trabajo en red. Al armar nuestro trabajo involucramos a fotógrafos y diseñadores; somos generadores de empleo para otras áreas», explica. Esta visión colaborativa lo llevó a ser el único representante de su ciudad en los premios provinciales de la CAME, quedando finalista y reafirmando que su modelo de negocio es el futuro.
Una misión sin fronteras
Lo que hace único a cada bolso o mochila de «De Tour Bumbag» es que, al ser material reutilizado, no existen dos piezas iguales. Pero más allá de la estética, hay una filosofía: educar al consumidor.
«Queremos demostrar que se puede crear una marca sin un impacto negativo. No vemos el residuo, vemos un material para producir calidad», afirma con convicción.
La historia de Lisandro Bianchi es un recordatorio poderoso para cualquiera con una idea en mente: el lugar donde te encuentras es el lugar perfecto para empezar. La distancia geográfica es relativa cuando la meta es la excelencia y la sostenibilidad.
FUENTE: Prensa Cultura Nación / www.surenio.com.ar
FOTOGRAFIAS: Archivos web RRSS
PRODUCCIÓN: La Mirada.




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